lunes, 10 de septiembre de 2012

Iggysh


Iggysh, era el más verde duende de los bosques de Fraderial, y el más alto gigante de las Colinas Rosas, y la más preciosa sirena de los Mares Locos... Iggysh era todas esas cosas y alguna más. Pero lo que Iggysh nunca había sido es alguien perezoso…
Nació un buen día en los Acantilados de Ida y Vuelta, nació de dentro de una orquídea blanca que crecía entre las rocas; así que lo primero que hizo Iggysh al nacer fue aprender a volar…
La experiencia de volar le pareció magnífica… y se dedicó en cuerpo y alma a conocer el mundo en el que había nacido.Fue entonces  cuando descubrió que sabía todos los nombres de lo que veía: Iggysh vio las Tierras Acuosas, los Mares Terráqueos y el País Ambulante, vio también el oriente y sus dos Imperios, SI y NO, vio el Continente de Broma y la Unión de Naciones y Nociones…
¡Vio tantas cosas que deseo tener menos ojos y más memoria porqué temía olvidarse de todo aquello!
Un día Iggysh se dijo así mismo que como ya había visto el mundo entero ya solo tenía que vivir en él… “¡Que tarea más compleja!” Le pareció.
Así que comenzó a buscar: las llanuras le parecían hermosas pero estaba un poco cansado de ellas, las alturas le darían la libertad de la visión total pero también estaba cansado de ver tanto, sin embargo las profundidades eran oscuras, frías y no las conocía. Por tanto él pensaba encontrar en ellas la ansiada esclavitud y la oscuridad total: el deseaba ser preso y ciego por que la libertad le abrumaba y la vista le cansaba.
Partió pues a las Montañas Inversas, donde la cima era más ancha que la base, y buscó en ellas una cueva.
En ella encontró un recoveco lo suficientemente pequeño para estar cómodo pero aprisionado, y lo suficientemente oscuro para no ver nada ¡Que feliz era! Con sus sentidos aletargados en la oscuridad total y aprisionado en cuatro paredes Iggysh se sintió tranquilo.”Aquí no hay nada que percibir”-se decía- “Aquí mis ojos descansan y mi memoria no se siente abrumada”.
Y allí se quedó mucho tiempo hasta que un día oyó una voz. “Iggysh... Iggysh... ¡despierta! Al principio Iggysh no sabía que era lo que pasaba ni de donde venía ese sonido. “Iggysh, es hora de salir Iggysh” le decía esa voz tan cercana.
Miró a todos lados y evidentemente, no vio nada. A pesar de eso tocó todo el recoveco y descubrió que era imposible que allí hubiese alguien más.
“Iggysh soy yo, ¿no me reconoces?” Iggysh se asustó. Había notado que su boca se movía cada vez que oía esa voz, que su garganta vibraba y que su lengua jugaba dentro de su paladar. “Iggysh, ¿es que no me oyes? es hora de salir”
Poco a poco Iggysh intentó articular alguna palabra entre sus labios y, lleno de miedo preguntó “¿Quien eres?¿Porqué tengo que salir?”
Desde ese momento Iggysh no volvió a oír esa voz pero las preguntas que había hecho resonaron en su cabeza plantando la semilla de la duda y el interrogante.
Fue así como Iggysh se sintió impulsado a salir de su recoveco para contestar esas preguntas. Fue justo después de aprender a hablar, porque la segunda cosa que aprendió Iggysh al nacer fue  hablar.
Aquel fue un descubrimiento maravilloso, Iggysh había aprendido a comunicarse.... “¿Pero con quien voy a hablar?” Iggysh, se preguntó eso de inmediato y dedució que debía hablar consigo mismo. Así se pasó Iggysh otra época, no muy larga pero si intensa donde se contó a si mismo todo lo que había visto, hablaba de los retuercanos que pacían en los valles, de las altas copas de los Árboles de Zinc y de los colores de las Ciénagas Grises.
Un día Iggysh pensó que no tenía sentido hablar consigo mismo, “Ya conozco todo lo que me cuento, es estúpido”. A Iggysh solo no le gustaba una cosa y esa era perder el tiempo. No sabía que hacer. Iggysh estuvo muy triste por esa época. Solo podía pensar en que no tenía nadie con quien hablar e incluso llegó a pensar que nadie más que él sabía hablar ya que nunca se lo había visto hacer a nadie. Pero fue entonces cuando Iggysh se acordó de la orquídea donde había nacido, y recordó que había muchas orquídeas blancas que miraban al sol y entonces, lleno de emoción, pensó que debía haber otros como él que naciesen en los Acantilados de Ida y Vuelta.
¡Que feliz se puso Iggysh! Seguro que había otros como él y él les podía contar todo lo que había visto y vivido, y así hablar con alguien.
Y como su nombre ya indicaba, Iggysh que partió de los acantilados volvió a ellos para buscar un compañero con él que hablar. Salió y voló, voló rápido lleno de emoción y por fin los encontró, altivos frente al mar, donde habían estado siempre no como el País Ambulante que siempre cambiaba de sitio.
Iggysh estuvo mucho tiempo esperando a que naciese alguien, sobrevolando las orquídeas blancas una y otra vez mirando de una a otra todo el rato. Iggysh llegó a pensar que realmente nunca nacería nadie de esas flores.
Entonces, de una pequeñita orquídea que casi había pasado desapercibida para Iggysh, vio un movimiento y lleno de emoción se acercó a una roca cercana donde vio nacer de los estilos de la orquídea a un pequeño amigo...
Se miraron y sonrieron los dos: “Hola! Soy Iggysh” pero el pequeño no contestó. Iggysh pensó que hablar no había sido lo primero que había aprendido al nacer y se rió de si mismo por no haberse dado cuenta antes de lo estúpido que estaba siendo. Tambien se dio cuenta de que aunque el al nacer sabía su nombre, como también el nombre de todas las cosas. no podría habérselo dicho a nadie por tanto bautizó al recién nacido como Pequeño.
Fue entonces cuando Iggysh habló movido por una novedosa fuerza en él: “Pequeño, ahora que has nacido debes aprender a volar, debes salir de esa orquídea y surcar los cielos para conocerlo todo. Yo iré contigo y te contaré que es lo que vi yo y juntos aprenderemos todo lo que hay que saber y juntos vendremos a buscar a más como nosotros cuando estos nazcan, y cuando sepas hablar ¡ya me dirás tu nombre!"
A los pocos días Pequeño sabía volar y juntos emprendieron el viaje para que Pequeño pudiese ver con sus ojos que son cada uno de esos nombres que tenía en la cabeza.
Y así Iggysh aprendió la tercera cosa en su vida, aprendió a compartir, y con ello a vivir en un mundo no solo a recordarlo, verlo y definirlo.

El Pintor llevaba apoltronado en el sofá varias horas, miraba un lienzo blanco fijamente sin pestañear. No había forma de pintar y tampoco tenía la cabeza para hacerlo. El estudio estaba lleno de humo, el cenicero rebosaba a colillas de algo más que cigarros. El Pintor lamentó no saber escribir, pero ese no era su don. Tampoco le molestaba mucho sabía a quien contarle lo que se le había ocurrido, ella sabría hacer algo con esa idea...


sábado, 25 de agosto de 2012

Inducción


Lenguajes no hablados, jamás escritos,
caricias perdidas, sueños livianos:
que flotan en el aceite de la ciencia,
¡que escupen seguros su epidemia!

Ciertos días me contagio,
otros me medico y los menos
descubro su sentido y aprendo.

De la muestra el día es dato
y sesgado es nuestro conocimiento.
Sin embargo intuitivamente estimo
y la conclusión presente es mandamiento.

Ciertas épocas no estimo,
otras trabajo como estadístico
y otras… quizás duermo.

Pero lo importante no son los días,
¡ni tampoco lo serán las épocas!
Unos hacen otras, otras hacen vida
y esta, debe ser, siempre nuestra meta.

Ciertas vidas no lo han sido,
otras fueron aprendiendo
y otras, las menos, no han podido.

La importancia de la vida
es que se hace de épocas
y estas de días; y en el sueño..
nosotros cercamos nuestra meta.

viernes, 10 de agosto de 2012

El ateo que cree en Dios

La explicación del título, es el cuerpo del artículo. Empezaré diciendo que no soy el único que se ha referido a si mismo en tercera persona. Julio César ya lo había probado antes. Asi que El... soy yo. Empezaré por el principio:  
El ateo
El ateo es aquel, que creyendo en algo por encima del hombre, no se identifica con ninguna de las visiones que la religión nos da sobre dios o los dioses como explicación a ese fenómeno inexplicable y lejos de nuestro entendimient conocido como el Porqué. Para mi, un ateo es una persona con fe en la existencia de esa explicación y crítico con aquellos que, para darla, vanalizan y devuelven la pregunta a un plano comprensible para el hombre: los religiosos.
Y, ¿que es creer en Dios/es?
Aunque esta pregunta no la puedo contestar, por mi no creencia en ninguna religión, si puedo reflexionar algo sobre ella e intentar hacer ver ese enunciado de otra forma a la que estamos acostumbrados. Así que volvemos a desengranarnos en palabras: creer y Dios. Creer es encontrarse en un estado mental donde las pruebas no son necesarias para alcanzar la afirmación, creer es tener fe, es esperar algo. Podemos tener fe en nosotros mismos, esperar comprensión sin saber realmente porqué y podemos afirmar categórica y dogmáticamente. Todo esto se puede definir como creer. Y Dios es un concepto extenso y perfecto. Es un ente todopoderoso, omnipresente y omnisciente; y si se le quiere añadir alguna característica dada por la religión entonces debería ser justo. Este concepto es la mayor muestra de abstracción del ser humano y llegamos a ella en nuestros primeros milenios de existencia como especie: es nuestra mayor idea.
 No es una idea ni buena ni mala solo es enorme y poderosa.
 Tras varios siglos vemos que algo tan grande y poderoso como el concepto de Dios ha cambiado sustancialmente el devenir del ser humano. La repercusión de lograr aunar la respuesta al Porqué en un concepto por parte de la mente humana no ha sido buena ni mala ha sido imperfecta. Por que se ha manipulado, vilependiado, insultado, utilizado, impuesto, fanatizado y luchado por ese concepto pero ha dado esperanza, ha sido un calmante universal del dolor, ha creado una moral afianzada incluso en aquellos que rehusamos de la religión e incluso ha sido elemento unificador. Pero todo ello lo hemos hecho nosotros abanderados por el concepto de Dios y la visión impuesta de unos a otros sobre él. No nos equivoquemos: Dios no es el problema, lo es el hombre que ha humanizado el concepto y lo ha usado como pretexto de sus intereses y como respuesta de sus preguntas.
 Sin embargo el concepto de Dios es importante: es la meta del hombre. Es la meta porqué es el límite de la abstracción del cerebro humano; ya que más allá de ese poderoso, omnipresente y omnisciente ente no podemos concebir nada. El avance de la humanidad me hace entrever que en algún momento tendremos la capacidad de dar forma a ese concepto o de descubrirlo tras algún lugar e incluso puede que lleguemos a darle conciencia propia. Cada disciplina lo apoyará de una forma, las ciencias lo cultivarán y las artes le darán belleza...  

¿Por qué creo esto? Hay cosas vanales que, sin ninguna lógica, me dan fe en esta idea: Los científicos buscan una fuerza unificadora de las 4 grandes fuerzas que rigen el universo, el enorme parecido de una red neuronal con la superestructura más grande conocida por el hombre: los cúmulos de galaxias, el mismísimo concepto de red que nos lleva a probar la omnipresencia e incluso la omnisciencia, las matemáticas escondidas en la belleza de un cuadro o de una canción, las constantes universales, el número pi, las personas afectadas por el "síndrome de Savant" (autistas con capacidades increíbles en algunos campos) etc... Soy un ateo porque no creo en ningún Dios explicado pero creo en un Dios que lo explica todo. Creo que el hombre llegará a él algún día explorando el Universo que le rodea y las partículas que lo forman y creo que, curiosamente ese concepto será justo porque la justicia se basa en el equilibrio.
Y el equilibrio es un principio que rige el Universo

lunes, 24 de octubre de 2011

El regreo al Principio: Capítulo II: Igualdad

La estación más cercana a la Tierra será Fraternidad. Esta estación es un complejo de dos anillos sobre un mismo eje rotacional. El primero girará transversalmente sobre el eje y estará enteramente ocupado por granjas auto sostenidas y cultivos hidropónicos. Otro anillo girará elípticamente sobre el primero y se compondrá de cinco módulos habitables que conformarán por si solos unidades independientes para el mantenimientos de la vida y sociedad humana en el espacio. El movimiento de los dos anillos dotará de gravedad a todo el complejo evitando los enormes costes energéticos que supondría mantener una célula de gravedad artificial funcionando para un complejo de tales dimensiones. La estación está preparada para mantener a 20000 personas y cada uno de los módulos es una unidad independiente y separable de la estación pero conforman un enorme complejo que estará dotado del procesador más potente jamás creado por la mente humana, E.L.I.A: Una inteligencia virtual que se ocupará de las funciones administrativas del sistema, los sistemas vitales de Fraternidad y, sobretodo, supervisará las Cámaras de Incubación Humana. Por último, debido a su cercanía a la atmósfera terrestre, tendrá la función de enviar cada cincuenta años las Unidades de Análisis Exhaustivo con la que los integrantes de la estación Libertad trabajaran y deliberaran finalmente el momento de regresar a la Tierra. Fragmento del discurso del Dr. Emira Paulov Jefe conjunto del Proyecto LIFE, expuesto en la sede de la ONU, New York año 2077. Un hombre rechoncho bajo una luz tenue y con un vaso de whisky en su mano dejó de leer la lámina visualizadora y miró al techo de su pequeño habitáculo… “El Gran Regreso… así es como lo llamamos, pero el tiempo transcurre y nunca llega ese día… y los padres mueren y los hijos ocupan sus puestos de vigilantes de la Tierra… Vigilamos y esperamos, vigilamos y esperamos….” Vic Fontaine bebió un trago de whisky y se recostó en su sillón. El whisky era un bien escaso ya que solo se permitía la plantación de malta cada veinte años y no toda se usaba para realizar esta bebida. Solo unas pocas personas llegaban a probarlo en su vida y muchas menos podían permitirse el lujo de beberse media botella una noche en la que todo parecía oscuro y desesperanzador, una de estas personas era el Director General de la Estación Libertad, el susodicho Vic Fontaine. Vic dirigió torpemente su enorme y borracho cuerpo a la cama con la esperanza de conseguir conciliar un sueño mejor que sus pensamientos. - Janis… ¿quieres decir que hay vida humana en la Tierra y no lo hemos descubierto hasta ahora?- Ora apagó su varilla en un cenicero cercano y se incorporó de la silla. - La probabilidad es del 0,7% pero si la condicionamos a que la Unidad de Análisis Exhaustivo haya sido inspeccionada siguiendo todos los protocolos y se confirme que esta no esta dañada y por tanto sus datos son correctos entonces asciende a un 49,1%- Ora estaba perplejo, se hizo el silencio un momento hasta que este acertó a preguntar: -¿Qué otro o otros sucesos significan el resto del porcentaje?- - Suceso no catalogado en los Bancos de Experiencia del programa RR – contestó Janis sin infligir ningún tipo de emoción a su voz aunque Ora juraría haber sentido cierto rin tintín en el tono usado por su ordenador personal y así, como si este de repente se diese cuenta del efecto que causaban sus palabras, añadió: - Le recuerdo Supervisor Sayid que estos últimos porcentajes vienen dados por el uso del programa RR y por consiguiente están fuera de los estrictos principios que cumplen todo modelo probabilístico y mis conclusiones pueden ser total o parcialmente erróneas. - Es decir mi querida Janis, hemos llegado a un callejón sin salida- Ora se volvió a recostar en su silla y cogió la media varilla que había apagado anteriormente con la intención de volverla a encender- Janis no contestó. -Envía el informe de la UAE y el resto de tus conclusiones al Director Fontaine y respóndeme a una pregunta… ¿Es posible que hubiese vida humana en la Tierra desde el principio, es decir que ninguna nave extraña y fuera del proyecto LIFE pudiese haber iniciado la recolonización antes que nosotros?- - Si añadimos la posibilidad de que todos los informes traídos por las UAE desde el inicio del proyecto LIFE estaban equivocados sobre este aspecto, entonces si es probable- Ora calló y miró con mala cara a la pantalla de su ordenador: “Hoy te levantaste con ganas de complicarme la vida” El resto de la mañana Sayid trabajó en otras partes del informe como la mineralogía del suelo o las fotos tomadas del paisaje terrestre. Se había descubierto que ciertas plantas primitivas sobrevivieron a la hecatombe bacteriológica que vivió la Tierra hace 400 años e incluso ciertos insectos como las cucarachas vivían con normalidad alimentándose de estas. No se sabe todavía porqué pero la bacteria causante de tal apocalipsis provocó mutaciones en este tipo de insectos que aumentaron enormemente de tamaño: sobre un metro de largo y sesenta centímetros de ancho. Una barbaridad si tomamos por referencia el tamaño que tenían las cucarachas en el siglo XX. Desde hacía doscientos años los supervisores de la Estación Libertad trabajaban sobretodo en el estudio de esta peculiar biosfera y la posible adaptación del ser humano a la misma mientras se intentaba recrear la anterior desde los puntos de génesis de la estación Igualdad Un par de horas más tarde Sayid contemplaba una foto del paisaje terrestre cuando sonó un pitido de su ordenador, se acercó a la pantalla y en letras grandes leyó Mensaje Recibido: Vic Fontaine. Lo primero que notó el director general al despertarse era que su cabeza le daba vueltas y que tenía un aliento a perros. Se levantó pesadamente de la cama y se tomó tres duchas de vapor de agua, un desperdicio del que ya había sido amonestado anteriormente. Preparó un café solo y se sentó ante su ordenador personal vestido únicamente con una toalla. Había un mensaje en la bandeja de entrada. Tardó cuarenta y cinco minutos en leer todo el informe y las conclusiones del programa RR de Janis y otro cuarto de hora en reaccionar, pero finalmente llevado por la excitación contestó el mensaje y escribió otros dos a los directores generales de las otras estaciones; se levantó y fue junto Mite, “un loro de fábrica” creado en la estación Igualdad, otro de los privilegios de su puesto: - Volvemos Mite, volvemos a la Tierra - el loro lo miró espasmódicamente y comenzó a repetir la frase de su amo “Volvemos a la Tierra, Volvemos Mite” provocando la estruendosa carcajada de Vic. Ora había sido citado en el habitáculo del director, como era normal ya que puesto de trabajo y vivienda se fusionaban en la estación Libertad debido al escaso espacio del que se disponía. Conocía a Vic de otros encuentros y le parecía una persona capaz para el puesto aunque se había dado cuenta que sufría frecuentes cambios de humor, de la euforia a la tristeza pasando por el enfado así que no sabía como lo iba a encontrar este día y eso entumeció parcialmente su dedo índice mientras lo acercaba al timbre electrónico de la puerta de Vic. Lo presionó y este lo identificó como Ora Sayid verificó su cita con Vic y se abrió. El director le esperaba sentado en un sofá, esperándole, y en cuanto lo vio aparecer en el habitáculo le dedicó una sonrisa y se levantó a estrecharle la mano. “parece que hoy esta de buen humor” reflexionó Sayid… - Buenos días supervisor por favor siéntese – le invitó con un gesto amistoso – Si no le importa vayamos directamente al asunto- Ora asintió con un gesto e hizo ademán de hablar pero fue interrumpido por la voz fuerte de Vic. - Acabo de leer su informe y lo he enviado a los distintos directores de las otras estaciones; sin duda los datos de la UAE son confusos pero los tres hemos llegado a la conclusión de que se debe esclarecer esta incógnita. Asumo la responsabilidad total para este trabajo pues - comenzó incorporándose de su sofá y enlazando las manos- - Estoy de acuerdo pero como usted sabe la posibilidad de la vida humana en la tierra viene dado por el programa RR que no está sujeto a ninguna directriz probabilística y por tanto pueden ser erróneas estas conclusiones – - Es posible pero sin duda algo pasa ahí abajo y nuestro deber es averiguarlo, supervisor – a Ora no le estaba gustando nada la reunión, no había un porqué claro pero había algo en el ambiente que le hacía presentir un cambio y los cambios no son buenos – - He ordenado que la UAE vuelva a ser revisada- Ora respiró “es lo lógico” se dijo asimismo – y he decidido utilizar mi categoría de Director General de la Estación para ordenar el envío de una nave tripulada a investigar el extraño fenómeno si se vuelve a verificar que la unidad de análisis está en perfectas condiciones – Los ojos de Ora se abrieron como platos y tardó un segundo en que su cerebro asimilase lo que acababa de oír: - Director… sabe que esa UAE ya ha pasado por los protocolos de revisión y mantenimiento y está perfecta así que lo más posible es que se envíe una nave sin saber realmente lo que hay poniendo en peligro vidas humanas y recursos escasos de la estación con su permiso creo que es una temeridad – respiró - ¿No sería preferible esperar al envío de la siguiente UAE? Vic miró fijamente a su mejor supervisor y la cara afable y contenta que este había visto se difuminó dejando paso a una mueca de desagrado y enfurecimiento… - ¿Esperar?- casi gritó – ¡Llevamos cuatrocientos años enlatados y flotando en el espacio esperando, Sayid! Esperando que un maldito chisme de metal con forma de supositorio nos traiga unos datos diferentes a todos los anteriores y que nos permita bajar estos tres cacharros y volver a empezar en el lugar de donde venimos, ¿Entiendes? - Si, pero con todos mis respetos… - ¡Que respetos ni que puñetas!- gritó Fontaine al levantarse bruscamente del asiento- Conoces perfectamente la Directriz 3 ¿No? “Los procedimientos de regreso solo podrán tener lugar en caso de la recepción de un informe favorable del estado terrestre” y este, por muy confuso que parezca, puede ser un informe favorable y por ello me siento capacitado para enviar a la Tierra la primera nave tripulada desde que comenzó el Proyecto LIFE. - Conozco las directrices señor, pero creo que se está dejando llevar por la euforia y los niveles de contaminación bacteriológica siguen siendo muy peligrosos y podríamos perder a la tripulación y recursos importantes en tal empresa, recomiendo…- intentó explicar atropelladamente ora cuando el ordenador de Vic emitió un pitido que interrumpió la conversación. Este se acercó un momento miró la pantalla y acto seguido desvió su mirada a su huesped. - La UAE a superado la revisión de la computadora E.L.I.A. Sus resultados son reales y su programa RR ha dado las mismas conclusiones que su ordenador personal, Ora - dijo despacio y tranquilamente paladeando cada una de las palabras -La decisión está tomada Sayid, espero que la acepte. Ora se levantó bruscamente y se dirigió a la puerta: - Creo que es una temeridad director y no apruebo su decisión, solo espero estar equivocado y que no pese sobre usted las posibles y fatales consecuencias de enviar a la Tierra una nave tripulada - avanzó un poco y la puerta se abrió. - Supervisor- comenzó tímidamente Fontaine - quería que usted pilotase esa nave- espetó Vic a la espalda de Ora. Este se paró un momento y se dio la vuelta. -¿Por qué? – miró perplejo a su director – - Antes de tomar posesión de su puesto como supervisor usted fue un piloto de carguero con amplia experiencia y de esta forma se reúnen en usted dos requisitos para esta misión, por una parte sabrá pilotar eficientemente la nave y por otra conoce los procedimientos de investigación – - ¿Así no tiene que enviar a nadie más no?- preguntó sarcásticamente Sayid – Así no pesaran tantas muertes sobre si mismo, ¿no es así?- Fontaine no contestó y se hizo el silencio en el habitáculo durante unos segundos hasta que un loro parlanchín decidió interrumpir con el chasquido de su pico. - ¿Conoce a Osver? – se acercó Fontaine, hasta casi rozar nariz con nariz, a Ora y este negó con la cabeza – Es un escritor de mediados del siglo XXI que cuando estaba en la cumbre de su carrera dejó de escribir y un par de años después en una entrevista le preguntaron el porqué. ¿Sabes que respondió?: “Llevo diecinueve años de mi vida encerrado en mi casa imaginándome historias y lugares fascinantes y decidí que era hora de ver esos lugares y vivir esas historias, decidí que era hora de cambiar”. ¿No cree que así es como deberíamos sentirnos todos nosotros? ¿No cree que es hora de sacrificarnos para poder dejar de imaginar y empezar a vivir como hizo Osver? Ora callaba y su semblante se había vuelto serio y pensativo como si estuviese atrapado por un embrujo. - Piénselo y mañana a la mañana comuníqueme su decisión ya que las condiciones perfectas para el envío de una nave se darán dentro de dos días si no tendremos que esperar un mes y medio. Tómese el día libre si lo precisa supervisor Sayid. Ora no pudo sacarse las palabras de Vic de la cabeza en todo el día y aunque le parecía una locura no podía dejar de pensar en la posibilidad de bajar a la Tierra y pisar el suelo de un lugar que solo existía en fotos y en sus sueños. Pasaron las horas y no conseguía tomar una decisión. Acabó recostado en la cama a altas horas de la mañana cuando Janis le interrumpió: - Supervisor detecto constantes vitales anómalas en su organismo que me indican que padece de insomnio si quiere puedo facilitarle música relajante y encontrará somníferos suaves en el botiquín - Ora se incorporó y miró a la Cabina de Protección. Era una cabina con un asiento con amarres que toda habitación de la estación Libertad disponía. A todos le enseñaban en la escuela como abrocharse bien en ella y que técnicas usar para evitar la ansiedad y otros problemas que puedan surgir en el descenso de las estaciones a la Tierra. La verdad es que era lo más inútil que había en cada habitáculo y mucha gente le tenía asignada otra función, en el caso de Ora había instalado una diana en la puerta de la cabina con la que se relajaba disparando dardos. Era una diana vieja de algún supervisor anterior a él que había ocupado su habitáculo “¿Cuántos años tendría?” se preguntó obviando sus pensamientos durante un momento. - Janis busca en tu base de datos todas las publicaciones en las que se describa el planeta tierra – - Supervisor hay 13467532 entradas que responden a su parámetro- - Elige una Janis y léela – se volvió a recostar y encendió una varilla – - Oficial del Imperio Británico: Douglas Willkinson. Entrada de su diario 02051873: Mi amada Cler me hallo en medio de la nada y el todo sentado entre las hierbas de un continente apenas conocido y mirando al lejano horizonte. Escucho las olas del mar batiendo contra las costas vírgenes de un mundo desconocido, la brisa acaricia mi piel como tus dedos lo hacían en nuestro lecho y oigo a los pájaros de esta isla cantando nuestra llegada. Detrás de mí unas montañas imponen su autoridad en este refugio de la naturaleza; son de color azabache bajo esta luz del atardecer… A pesar de todas las miserias del viaje solo por este momento siento que mereció la pena anotarme a esta expedición… Janis percibió que Sayid se había quedado dormido plácidamente y paró la reproducción. A la mañana siguiente Ora abrió los ojos de golpe como si se hubiese asustado de haberse quedado dormido y se quedó mirando al metálico techo de su habitáculo. Deseó poder ver aquellos pájaros, notar la brisa y oír el mar… ya había tomado una decisión y no se había dado cuenta de cuando y como lo había hecho; era como un instinto primario que le decía que el hombre necesitaba poder perder la vista en el horizonte… Era una sensación extraña de necesidad de algo que no había necesitado jamás y que curiosamente solo podía llamarla de una forma: Libertad.