El Sr Escondido reposaba en la silla de una lúgrube cantina de Londres, jugaba con su ás de tréboles entre sus dedos cuando un pétalo de la rosa que llevaba en su solapa se soltó y volo hasta los pies de una señorita...
Libidinosamente pidió sinceras disculpas con el sombrero por el atrevimiento de agacharse a recogerlo. Se alzó delante de la muchacha y escrutó el ambiente del local...
-No tenía por que disculparse, ¿caballero?-
-Soy Mr Hyde... esta noche- Se sorprendió por la puntilla a la frase que dedicó con la serenidad que caracterizaba a su otro él: el Dr Jekyll.
-Para ser el señor escondido no esconde muy bien sus intenciones- dijo la señorita de ojos violetas, pelo rojo y pálida como la muerte misma. Se respiraba un pútrido aroma de tensión situacional en la cantina.
Hyde entró en ira delante de esa mujer, nunca le había pasado. Deseo descuartizarla con un hacha de leñador y tirar sus trozos a la jaula de las hienas del Zoo Real. Hyde, que pasó por ese trance que asustó a tantas mujeres antes, se quedo perplejo un momento.. "que me pasa? ¿que?......."
-Perdóneme señorita, creo que no necesito esconderme más- dijo Jekyll al tiempo que su mano le acercaba a la señorita el as de tréboles, la última carta de la baraja...
La muchacha cogió el obsequio, se levantó altiva y arrancó la rosa de la solapa de Jekyll y la tiró al suelo.
- Ya no la necesitas, te llega con la suerte - y con eso lo cogió del brazo y caminaron juntos hasta la puerta-
Al salir, bajo la luz de la luna llena reflejada en el Támesis Jekyll miró a la chica y le preguntó:
-Por cierto... ¿y tu nombre?-
-Suerte- contestó con una sonrisa en los ojos y una mirada en los labios.
Nuevo pero viejo, diferente pero manteniendo la costumbre, realista y de ficción emocional pero sin imponer la razón
martes, 23 de marzo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
Pero puede que no ocurra

Consejo: Para encontrarle mas sentido a una de las estrofas leer previamente mi entrada del 23 de Mayo del 2009 PAST & PRESENT)
Puede que me equivoque,
que yerre el tiro al blanco.
Puede que yo salga disparado
y acierte de pleno en el error,
pero puede que no ocurra.
Si, voy a saltar una vez más
al Remolino de las Opciones:
a dudar, a pensar, a creer…
Puede que no llegue acertar,
pero puede que no ocurra.
Fría y complicada incertidumbre…
¡Como te odie hasta ahora!
Por que eres la más sincera mujer
y golpeaste duro en mis neuronas.
Puede que no te llegue a amar,
Pero puede que no ocurra.
Es hora de llamar a las armas
a cada habitante de mi Plaza
y salir a la estepa a conquistar.
Ni Past, ni Present solo Future.
Puede que pierda esta batalla,
pero puede que no ocurra.
Así pues, adiós viejos miedos.
Seguid con la timba de mi vida
porque a mi no me apetece jugar,
me voy a comprar una Vocación
Puede que llegue y me estafen,
pero puede que no ocurra.
Puede que esta vez acierte,
que le de de lleno en el blanco.
Puede que salga disparado
y sobrevuele la diana error.
Pero puede que no ocurra.
No, no voy a quedarme aquí,
mirando el fuerte remolino.
Soñando, llorando, deseando…
Puede que tiemble en el trampolín,
pero no saltar no puede ocurrir.
domingo, 28 de febrero de 2010
Sin titulo
¿Dónde esta mi orgullo?
lo perdí cuando caminaba
pensando como servir en este ser.
Alto y cansado estoy de ti,
Y de aquellos dos locos...
¡Que tuvieron sexo en el capo
De un coche de muchos colores!
¿Dónde esta mi seguro?
Lo deje en algún lugar
cuando salí de un ficticio redil.
Alto y cansado estoy de ti,
y de aquellos dos locos...
¡Que pensaron en un salón enorme
Con dos niñas haciendo teatro!
¿Dónde estoy ahora?
No lo se, morí en batallas largas,
o quizás salté al cielo abierto.
Alto y cansado estoy de ti,
y de aquellos dos locos...
que una vez fueron hermanos,
luego amados, ahora…. extraños.
lo perdí cuando caminaba
pensando como servir en este ser.
Alto y cansado estoy de ti,
Y de aquellos dos locos...
¡Que tuvieron sexo en el capo
De un coche de muchos colores!
¿Dónde esta mi seguro?
Lo deje en algún lugar
cuando salí de un ficticio redil.
Alto y cansado estoy de ti,
y de aquellos dos locos...
¡Que pensaron en un salón enorme
Con dos niñas haciendo teatro!
¿Dónde estoy ahora?
No lo se, morí en batallas largas,
o quizás salté al cielo abierto.
Alto y cansado estoy de ti,
y de aquellos dos locos...
que una vez fueron hermanos,
luego amados, ahora…. extraños.
miércoles, 27 de enero de 2010
Sueños y cejas
Despierto y miro el reloj de pulsera de encima de mi improvisada mesilla, una caja de cartón, son las tres y cuarto de la tarde y otra vez me he quedado dormido con el cigarrillo en la mano. ¡Joder!
En mi cama estas tu otra vez. Me miras con cara de odio mientras duermes, lo se, lo veo en tus cejas. Por la ventana entra un sol nauseábundo cortado en líneas por la persiana rota de la habitación e ilumina tu pelo negro; Parece azul pequeña, pienso.
Miro tu cara, ya no es esa cara de niña, el peso de los años cae sobre tus mejillas y labios... Lo siento pequeña, lo siento. Siento haberte traído a esta habitación perdida entre nuestros sueños.
Otra vez me palpitas, otra vez crece tu sonido en mi pecho, es la conciencia de haber hecho algo mal, algo de hace mucho tiempo, algo que hace levantarme de la cama todos los días beber un vaso de agua y mirar la puerta de la habitación.
Y ahí estoy ahora, ante esa puerta a punto de abrirla, a punto de irme, de olvidarme de nuestros sueños y dejar que los tuyos salgan de su escondrijo entre tus cejas.
Cojo el pomo con una mano y lo acaricio...
Pasan interminables segundos en esa posición... ¿Es la puerta que se resiste a ser abierta, o es mi mano que se resiste a abrirla?
Ya has ocupado toda la cama de nuevo, no puedo evitar sonreír, destapándote totalmente empiezas a temblar de frío. Me acerco a taparte con esa colcha que tantos recuerdos nos trae...
Sentado a tu lado enciendo otro cigarro y me vuelvo a preguntar... ¿Por que soñamos con personas y futuros cuando estos no pueden cuajar?
En mi cama estas tu otra vez. Me miras con cara de odio mientras duermes, lo se, lo veo en tus cejas. Por la ventana entra un sol nauseábundo cortado en líneas por la persiana rota de la habitación e ilumina tu pelo negro; Parece azul pequeña, pienso.
Miro tu cara, ya no es esa cara de niña, el peso de los años cae sobre tus mejillas y labios... Lo siento pequeña, lo siento. Siento haberte traído a esta habitación perdida entre nuestros sueños.
Otra vez me palpitas, otra vez crece tu sonido en mi pecho, es la conciencia de haber hecho algo mal, algo de hace mucho tiempo, algo que hace levantarme de la cama todos los días beber un vaso de agua y mirar la puerta de la habitación.
Y ahí estoy ahora, ante esa puerta a punto de abrirla, a punto de irme, de olvidarme de nuestros sueños y dejar que los tuyos salgan de su escondrijo entre tus cejas.
Cojo el pomo con una mano y lo acaricio...
Pasan interminables segundos en esa posición... ¿Es la puerta que se resiste a ser abierta, o es mi mano que se resiste a abrirla?
Ya has ocupado toda la cama de nuevo, no puedo evitar sonreír, destapándote totalmente empiezas a temblar de frío. Me acerco a taparte con esa colcha que tantos recuerdos nos trae...
Sentado a tu lado enciendo otro cigarro y me vuelvo a preguntar... ¿Por que soñamos con personas y futuros cuando estos no pueden cuajar?
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