“¿Quién podía saberlo?” Se pregunta el telespectador al final de cada capítulo.
Las vueltas de tuerca de esta surrealista serie de televisión llevan al telespectador a la mayor de las locuras y a una drogadicción absoluta. Las extravagantes tramas que envuelven a los personajes en cada capítulo nos llevan a replantearnos nuestros más profundos esquemas mentales e incluso romperlos, no sin antes recibir una lección de lo que llamaré “Carpe Diem”.
Intentando divertir consiguen hacerte llorar y cuando crees que las cosas van a ponerse crudas te llevan por el camino de la reconciliación y la amistad.
Sexo, drogas, alcohol son los ingredientes picantes de esta serie así como la amistad, el amor la tristeza o la felicidad son los temas a tratar.
Una extravagante mezcla entre Friends y Californication con pizcas de una serie de culto de los 90 como Dr en Alaska que ha llevado a esta serie a las más altas cuotas de pantalla.
Después de lo sucedido en el final de temporada más frenético de toda la serie nos preguntamos, ¿que ocurrirá la próxima temporada?.
Ahí van unos cuantos spoilers.
- Se ha confirmado la vuelta a la serie del actor Josua Valka en el papel de Josue Valkarce.
- Se rumorea con la posibilidad de que actores principales abandonen la serie o en todo caso esta aumente sus escenarios a otras ciudades imaginarias.
- Bruno sufrirá de una extraña enfermedad el “Síndrome del Bit” que se reflejará en un enamoramiento con su portátil.
- Ana se convertirá en una famosa cantante pero caerá en una horrible depresión cuando le obligen a cantar en Luar Na Lubre.
- Bruno, Javi y Oscar se atreverán a viajar a la dimensión donde se perdió la taza de café hace dos temporadas.
- Veremos un cambio radical en Berni, todo apunta a que se volverá Emo.
- María y Cons lucharan a muerte por el último cacho de queso de la Tierra dejando destruida casi en su totalidad la Catedral de Santiago.
- Pablo perderá la cabeza por una zanahoria gigante que está enamorada de Javi.
- Pablo volverá de Senegal como jefe tribal de los N’palutas, una tribu canibal.
Todo esto y más os espera en la próxima temporada de “No somos más que hormonas… digo hormigas”
Nuevo pero viejo, diferente pero manteniendo la costumbre, realista y de ficción emocional pero sin imponer la razón
domingo, 5 de julio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Aprendiendo a ser feliz (BIS)
Destrozado interior,
sueños de color de techo
Con su vida, jugador.
Nacido para perder,
perdido en el tiempo.
¡Otro licor café!
En los 70 viviría contento.
De fachada negra
y corazón rojo.
Gran amante de la selva.
Dos fueron sus motivos
por los que no se abandonó,
Dos amigas y un libro
Suprimieron, un poco, el alcohol
La música, causa de vida,
Desesperado por El Che.
música, incitadora suicida
Con esto su vida era un hoyo
del que no sabía salir.
Una mujer le tocó el hombro;
el amor le llamaba por fin
Aprendiendo a ser feliz.
Saliste del agujero amigo,
Saliste, saliste para vivir
Volvió a caer dentro del hoyo
que esculpe su perturbación
Ahora sabe que no necesita
amar lejos de su corazón.
Aprendes a ser feliz
Sales de nuevo amigo
Sales para no sobrevivir.
sueños de color de techo
Con su vida, jugador.
Nacido para perder,
perdido en el tiempo.
¡Otro licor café!
En los 70 viviría contento.
De fachada negra
y corazón rojo.
Gran amante de la selva.
Dos fueron sus motivos
por los que no se abandonó,
Dos amigas y un libro
Suprimieron, un poco, el alcohol
La música, causa de vida,
Desesperado por El Che.
música, incitadora suicida
Con esto su vida era un hoyo
del que no sabía salir.
Una mujer le tocó el hombro;
el amor le llamaba por fin
Aprendiendo a ser feliz.
Saliste del agujero amigo,
Saliste, saliste para vivir
Volvió a caer dentro del hoyo
que esculpe su perturbación
Ahora sabe que no necesita
amar lejos de su corazón.
Aprendes a ser feliz
Sales de nuevo amigo
Sales para no sobrevivir.
sábado, 23 de mayo de 2009
Past & Present

Los recuerdos son solo eso, recuerdos. A veces invaden tus entrañas y no te dejan ver con claridad cual es el camino que has de seguir y sueñas con un mundo pasado que dejaste atrás. Sueñas con la interpretación de lo que realmente ocurrió, crees que la música que sonaba en esos momentos siempre era armoniosa y feliz aunque realmente no lo fuera. Un recuerdo es una interpretación de tu pasado y puede que una dolencia en tu presente.
A veces los recuerdos dolientes invaden tu cabeza. Avanzan implacables disparando sus cañones de melancolía y bombardeando cada rincón de tu cabeza con interpretaciones de lo que realmente ocurrió. Cuando la invasión comienza solo puedes hacer dos cosas: O dejas que caiga la plaza, dejas que cada bomba o cañonazo haga toda su daño y destruya tus defensas o luchas.
Cavas trincheras de lógica, haces despegar tus principios, armas a cada habitante de tu personalidad y los envías a defender la plaza, preparas una guerra de guerrillas en las calles de tu alma y luchas. Luchas, hasta el final hasta que todo se desvanece, hasta que el tiempo cambia de bando y te ayuda en la defensa.
Todas esas batallas se pueden vencer.
Entonces miras los escombros de tu ciudad, miras de una manera lógica que has perdido y que has conseguido y afrontas el presente. Ese concepto tan efímero, ese concepto temporal desea ser pasado tan insistentemente que realmente lo consigue.
En el presente tu vives, a veces buscas, experiencias, momentos, besos, abrazos, etc… Todo aquello que existe en el presente puede convertirse en reclutas del ejército de recuerdos dolientes, y no lo sabes hasta que el ejército vuelve a atacar la plaza.
Entonces toca coger el fusil y volver a luchar.
ICI REPOSE UN SOLDAT FRANÇAIS MORT POUR LA PATRIE 1914-1918
sábado, 16 de mayo de 2009
Cuentos del Pintor I
"El filo de la libertad"
- Bonita hoja, padre- preguntó el niño de cinco años entre martillazo y
martillazo mientras miraba la espada que forjaba su padre-
El padre, un hombre robusto de ojos verdes y curtido por lo años le sonrío.
- La empuñadura es muy simple, padre- Observó el pequeño-¿No es para ningún noble, verdad?
- No hijo, no lo es- acertó el muchacho. El padre paró los martillazos y sumergió la hoja en un barril con agua. El sonido del metal incandescente al contacto con el agua fría paralizó momentáneamente al pequeño mientras miraba aquella hoja.
- Padre, ¿Es una espada para la guardia del Barón?- interrogó el chico mientras jugaba con un trozo de cuerda que había cogido del suelo.
- No lo es hijo, no- contestó con una sonrisa mirando a su hijo con la cara de un padre orgulloso. ¡Que inteligente es! Pensaba.
- Sin filigranas ni galanterías en la empuñadura… no es para la guardia del Barón…- el niño se empezó a tomar esto como una adivinanza como las que los trovadores y juglares les hacían en las fiestas de la cosecha.- ¡Ya se!- gritó- ¿es para el ejército del rey?
- Si hijo si, es para el ejército del rey- contestó el padre mucho más serio, mientras frotaba con un paño el fino acero de la hoja-
De un salto el niño se subió a la mesa de trabajo de su padre y se sentó con las piernas colgando, miró para todos lados y volvió a preguntar con curiosidad y preocupación incluso:
- Padre… si es para el rey, ¿por que has hecho una espada entera y no has forjado todas las hojas primero para luego incrustarles las empuñaduras, como cuando tienes que hacerle una remesa?- preguntó - ¿Solo te pidió una?- acertó a decir aunque muy extrañado.
¡Que inteligente es, por Dios! Volvió a pensar el hombre mientras sacaba filo a la espada. ¡Ni siquiera se lo había dicho a su madre!:
- Hijo no he recibido ningún pedido del rey- contestó con seriedad mirando a su hijo.
El niño se quedó sin opciones, su cabeza daba vueltas no entendía que pasaba ¿una espada para el ejercito del rey? ¿Sin pedido? ¿Solo una? Todas esas preguntas le asaltaban su cabeza mientras miraba a los ojos verdes de su padre con cara de estupefacción.
El hombre dejó de afilar la espada y se acercó con ella a su hijo, lo bajo de la mesa y se inclinó hasta ponerse a su altura con la espada apoyada sobre la rodilla y le dijo seriamente:
- Hijo, esta espada es para tu padre. Con ella lucharé junto a otros artesanos de nuestra cofradía en el ejército real - sus ojos miraban fijamente los de su hijo buscando una respuesta-
El niño no tardó en comprender lo que le decía su padre. Su padre se iba a la guerra. Los dejaba a ella y a su madre pudiendo quizás no volver jamás. Sus ojos se llenaron de lágrimas e intentó decir algo pero el temblor del labio inferior se lo impedía.
El hombre abrazó a su hijo contra su pecho y esperó a que se le pasara la congestión.
Al poco el niño empezó balbucear entre sollozos:
- ¡Padre, no vayas!- ¡No vayas a la guerra!- ¡No!-
El hombre lo alejó de su pecho y volvió a mirarle fijamente a los ojos:
- Escucha hijo- le dijo- He de ir a la guerra, es mi deber- Paró para ver la reacción de su hijo; escuchaba con atención- En tiempos de tu abuelo dejamos de ser siervos y nos convertimos en artesanos y campesinos libres; a cambio, entre otras cosas, juramos proteger estas tierras siempre que el rey lo pida o lo necesite en su caso- El niño ya no lloraba, si no que escuchaba a su padre como si se tratase de la palabra de Dios-
- El rey ha pedido nuestra ayuda- siguió el padre- Nos necesita para defender sus tierras, nuestras tierras, hijo. Por eso vamos a la guerra los hombres libres.
- ¿Padre y es tan importante ser libre?- preguntó otra vez el niño, aun impactado por la noticia-
- Lo es hijo, lo es- respondió- Voy a la guerra para que tu madre y yo podamos seguir siendo libres y para que el hombre que algún día serás también sea libre-
- ¿Pero por que es tan importante la libertad?- reiteró el niño. El hombre se levantó y miró a su descendiente, ahora era el quien tenía los ojos vidriosos. Suspiró, y sonrió al pequeño:
- Entenderás su importancia cuando seas mayor y la uses, hijo mío- Te prometo que lo entenderás. Ahora vete a ayudar a tu madre y no le digas nada de esto, ya lo haré yo.- ordenó a su retoño.
El niño salió corriendo de la herrería pensando en las palabras de su padre. El hombre miró su espada una vez más, una lágrima cayó sobre el filo.
- Bonita hoja, padre- preguntó el niño de cinco años entre martillazo y
martillazo mientras miraba la espada que forjaba su padre-
El padre, un hombre robusto de ojos verdes y curtido por lo años le sonrío.
- La empuñadura es muy simple, padre- Observó el pequeño-¿No es para ningún noble, verdad?
- No hijo, no lo es- acertó el muchacho. El padre paró los martillazos y sumergió la hoja en un barril con agua. El sonido del metal incandescente al contacto con el agua fría paralizó momentáneamente al pequeño mientras miraba aquella hoja.
- Padre, ¿Es una espada para la guardia del Barón?- interrogó el chico mientras jugaba con un trozo de cuerda que había cogido del suelo.
- No lo es hijo, no- contestó con una sonrisa mirando a su hijo con la cara de un padre orgulloso. ¡Que inteligente es! Pensaba.
- Sin filigranas ni galanterías en la empuñadura… no es para la guardia del Barón…- el niño se empezó a tomar esto como una adivinanza como las que los trovadores y juglares les hacían en las fiestas de la cosecha.- ¡Ya se!- gritó- ¿es para el ejército del rey?
- Si hijo si, es para el ejército del rey- contestó el padre mucho más serio, mientras frotaba con un paño el fino acero de la hoja-
De un salto el niño se subió a la mesa de trabajo de su padre y se sentó con las piernas colgando, miró para todos lados y volvió a preguntar con curiosidad y preocupación incluso:
- Padre… si es para el rey, ¿por que has hecho una espada entera y no has forjado todas las hojas primero para luego incrustarles las empuñaduras, como cuando tienes que hacerle una remesa?- preguntó - ¿Solo te pidió una?- acertó a decir aunque muy extrañado.
¡Que inteligente es, por Dios! Volvió a pensar el hombre mientras sacaba filo a la espada. ¡Ni siquiera se lo había dicho a su madre!:
- Hijo no he recibido ningún pedido del rey- contestó con seriedad mirando a su hijo.
El niño se quedó sin opciones, su cabeza daba vueltas no entendía que pasaba ¿una espada para el ejercito del rey? ¿Sin pedido? ¿Solo una? Todas esas preguntas le asaltaban su cabeza mientras miraba a los ojos verdes de su padre con cara de estupefacción.
El hombre dejó de afilar la espada y se acercó con ella a su hijo, lo bajo de la mesa y se inclinó hasta ponerse a su altura con la espada apoyada sobre la rodilla y le dijo seriamente:
- Hijo, esta espada es para tu padre. Con ella lucharé junto a otros artesanos de nuestra cofradía en el ejército real - sus ojos miraban fijamente los de su hijo buscando una respuesta-
El niño no tardó en comprender lo que le decía su padre. Su padre se iba a la guerra. Los dejaba a ella y a su madre pudiendo quizás no volver jamás. Sus ojos se llenaron de lágrimas e intentó decir algo pero el temblor del labio inferior se lo impedía.
El hombre abrazó a su hijo contra su pecho y esperó a que se le pasara la congestión.
Al poco el niño empezó balbucear entre sollozos:
- ¡Padre, no vayas!- ¡No vayas a la guerra!- ¡No!-
El hombre lo alejó de su pecho y volvió a mirarle fijamente a los ojos:
- Escucha hijo- le dijo- He de ir a la guerra, es mi deber- Paró para ver la reacción de su hijo; escuchaba con atención- En tiempos de tu abuelo dejamos de ser siervos y nos convertimos en artesanos y campesinos libres; a cambio, entre otras cosas, juramos proteger estas tierras siempre que el rey lo pida o lo necesite en su caso- El niño ya no lloraba, si no que escuchaba a su padre como si se tratase de la palabra de Dios-
- El rey ha pedido nuestra ayuda- siguió el padre- Nos necesita para defender sus tierras, nuestras tierras, hijo. Por eso vamos a la guerra los hombres libres.
- ¿Padre y es tan importante ser libre?- preguntó otra vez el niño, aun impactado por la noticia-
- Lo es hijo, lo es- respondió- Voy a la guerra para que tu madre y yo podamos seguir siendo libres y para que el hombre que algún día serás también sea libre-
- ¿Pero por que es tan importante la libertad?- reiteró el niño. El hombre se levantó y miró a su descendiente, ahora era el quien tenía los ojos vidriosos. Suspiró, y sonrió al pequeño:
- Entenderás su importancia cuando seas mayor y la uses, hijo mío- Te prometo que lo entenderás. Ahora vete a ayudar a tu madre y no le digas nada de esto, ya lo haré yo.- ordenó a su retoño.
El niño salió corriendo de la herrería pensando en las palabras de su padre. El hombre miró su espada una vez más, una lágrima cayó sobre el filo.
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